Salmón con fruta
Monday, May 11th, 2009Después de una breve pausa retomo mis posts. Y como estábamos hablando del salmón, voy a seguir con una elaboración diferente y bien sencilla con la que quedarás estupendamente. Elige la fruta que más te guste, pero tiene que ser una fruta grande, de la que puedas sacar unas buenas rodajas o trozos: piña, papaya, mango… A mí particularmente me gusta mucho con mango porque le aporta un sabor muy peculiar. Poner el mango en el horno precalentado, con un chorrito de aceite de oliva, y cocinarlo entre diez y doce minutos. Ahora tenéis que hacer una vinagreta con aceite de oliva, vinagre (Jerez o Módena, a vuestra elección), unas bolas de pimienta blanca, alcaparras y eneldo picado. Colocad el salmón encima de mango y rociar con la vinagreta. Apetecible, ¿no?
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¡Venga, armaos de valor! Hacer chipirones no es difícil, sólo un poco laborioso y entretenido. Lo peor, limpiar los chipirones. Comprad, dependiendo del tamaño, como 4 ó 6 chipirones para cada persona y limpiadlos bien. Dadles la vuelta porque en su interior suelen tener bastante suciedad. Una vez limpios, ponedlos a secar en un papel absorbente y añadidles un poco de sal, no mucho. Y ahora os toca empezar con el relleno. Tenéis que cocer 4 ó 5 huevos (reservad 3), y una vez fríos, picarlos finamente, al igual que un trocito de jamón serrano o de york, y las patitas y las orejas de los chipirones. Sofreíd cebolla o chalota, y cuando ya esté dorada, añadidle el huevo, el jamón y los trocitos de chipirón. Reservad. Ya en la cazuela que vayáis a cocer los chipirones, sofreír un par de cebollas picadas muy fino y cuando ya estén casi, añadir como 200 grs. de almendra cruda muy picadita, la yema machacada de 2 ó 3 huevos, y un chorrito de coñac o vino blanco y dejad que hierva unos minutos muy despacio. Mientras, os toca rellenar los chipirones con el huevo, el jamón, la cebolla y las patitas. Meter la mezcla bien adentro y sujetar el borde con un palillo. Pasarlos por harina y freírlos. ¡¡Ojo, tened cuidado porque los chipirones saltan mucho!! Poned una tapa a la sartén o hacerlos directamente en la freidora. Y una vez fritos, sólo os falta incorporarlos a la salsa y que hiervan despacio hasta que estén blanditos. Podéis acompañarlos con un poco de arroz blanco. ¡Deliciosos!
Después del post de ayer dedicado a las salchichas y más propio de cocina rápida que de cocina sana, hoy vamos a preparar un pescadito. He elegido la lubina, un pescado de carne blanca muy sabrosa y también conocida como róbalo o robalo. Desde luego, si puedes encontrar y pagar una lubina salvaje, mucho mejor. Pero ahora son mucho más habituales las de piscifactoría, con muchísimo mejor precio y también bastante sabrosas. ¡Pues nada, a ponerse a limpiar pescado! Si lo prefieres, puedes decirle al pescadero que te la separe en dos lomos, quitándole bien las escamas y la espina central. Una vez abierta, con unas pinzas, quita bien todas las espinas que cubren el lomo. Es un trabajo un poco aburrido, pero luego, a la hora de comerla, se agradece no tener que estar separando las espinas. Una vez limpio, pon el pescado en una fuente de horno, sobre papel antiadherente y salpimentada. Un chorrito de aceite y un par de rodajas de limón será suficiente para cocinarla. Entre 8 y 10 minutos, dependiendo del tamaño, será suficiente para que el pescado esté listo. Aparte tienes que preparar un sofrito de tomate (pelados y sin pepitas), al cual puedes añadirle una cebolla bien picada o una chalota. Una vez frito, sepáralo del fuego y añade algún fruto seco (piñones, trocitos de almendra, pistachos) y hierbas frescas (albahaca, menta, tomillo… a tu elección). Un chorrito de vinagre de módena le dará un toque sabroso. Mete en pescado en la salsa y déjalo unos minutos para que liguen los sabores. ¡Y listo!
En nuestro país las albóndigas están inevitablemente unidas al concepto pelotita de carne con salsa de tomate. Pues bien, no tiene por qué ser así. Podemos disfrutar de unas excelentes albóndigas de pescado, que son bastante más sanas. El procedimiento de elaboración es bastante similar. Elige un buen pescado. Yo prefiero hacerlas de pescado blanco porque salen bastante más suaves que las de pescado azul, aunque tampoco hay que hacerle ascos a unas buenas albóndigas de bonito o atún. Limpia bien el pescado, quítale todas las espinas y la piel y desmenúzalo. Añade al pescado un poco de pan humedecido en leche, un huevo, ajo molido, perejil y sal. Déjalo que macere bien y pasada una media hora prepara unas bolitas. Enharínalas y fríelas. Puedes preparar una salsa con cebolla y un poco de caldo, un tomate frito suave, una
¡Mira que es feo este pez! ¡A mí es que me da cosa hasta comprarlo! Pero la verdad es que es un pescado muy sano, fácil de comer y muy fácil de preparar. Comprad en la pescadería una cola de rape y que os la den bien limpia. No tiene espinas, sólo un hueso central, pero echadle un ojo porque a veces tiene una telilla que es un poco molesta. Salpimentarlo y ponerle un poco de pimentón por encima, como si lo bañarais, que quede bien cubierto. Podéis prepararlo de dos maneras: pasarlo por la sartén dorándolo bien o, más sano todavía, hirviéndolo unos minutos envuelto en papel de aluminio. Lo cortáis en rodajas y lo reserváis. A mí me gusta servirlo con unos ‘arbolitos’ de brócoli. Hervirlos unos cuantos minutos (pero no muchos, para que os queden enteritos), pasadlos por agua con hielo para que conserven la firmeza y el color, y rehogarlos unos minutos con un diente de ajo. No me digáis que no es un plato sano…
Lo primero que tenemos que hacer para preparar este plato es tener una buena lubina y preparar un caldo de pescado con consistencia. Ya sabes, las espinas y la cabeza, una cebolla, puerro, zanahoria, una ramita de apio o hinojo, un chorreón de aceite y sal. Déjalo cocer para que te quede bien concentrado y, una vez colado, reserva el caldo. Una vez limpia la lubina, pásala por la sartén bien caliente. Ahora tienes que preparar la salsa. En el caldo del pescado disuelve una cucharadita de harina o maizena y ponle unas gotas de brandy o vino dulce y una cucharadita de tomate. Déjalo unos minutos para que espese y añádelo sobre el pescado. Puedes acompañarlo con un buqué de ensalada o unas patatas hervidas.
¡Uno de mis platos favoritos! Para prepararlo es fundamental que elijas una buena merluza. Busca en la pescadería la mejor, con unas agallas bien rojas y los ojos brillantes, y hazte con una buena rodaja. Ponle un poco de sal y pásala por la sartén, pero sólo un golpe de calor por cada cara. Retírala y en la misma sartén o cazuela, sofríe media cebolla partida muy fina y la
Prepara en la batidora una 